MEDITANDO | LA LABOR DE LA IGLESIA

29/04/2011

En una de las notas de mi Facebook, apareció un comentario de una hermana llamada Elizabeth, que expresaba estar cansada por el tratamiento de temas políticos en la Iglesia.

Comencé a responderle, pero al ver que esto se unía con mi devocional, preferí hacerlo en forma de nota, aunque cuando busqué su comentario, ya no lo encontré, había sido borrado.


La pregunta queda flotando: ¿tratar temas que atañen a la gente, al pueblo, que no son “litúrgicos”, es pecado? ¿Por qué cuando se habla del orden proveniente del Estado o del poder imperante, no se considera hablar de política y cuando se abordan temas de injusticias, pobreza y demás perjuicios que sufre el pueblo, opresiones ejecutadas por quienes detentan el poder, eso sí es política?

¿Quién nos colonizó la mente para aceptar como “voluntad divina” lo impuesto por el poder de turno –que en algunos casos solo tuvo el respaldo de las armas que empuñaban-, en lugar de consultar a Dios y saber que piensa Él de esas problemáticas?



Solo a manera de introducción, un texto que define a la Iglesia, ya que es aceptado por todos los teólogos y exégetas que la relación del Cantar de los Cantares, es un dialogo profético entre Jesús y la Iglesia.

En el capítulo 1, versos 5 y 6, ella misma se describe como morena, codiciable y esclavizada por los “hijos de su madre”, que nos son sus hermanos:

Morena soy, oh hijas de Jerusalén, pero codiciable como las tiendas de Cedar, como las cortinas de Salomón.

No reparéis en que soy morena, porque el sol me miró.

Los hijos de mi madre se airaron contra mí; me pusieron a guardar las viñas; y mi viña, que era mía, no guardé.”


En la reunión del miércoles 20 de abril de 2011, participaron Estela de Carlotto y Mariano Tripiana.

Tuvimos el honor de escuchar a una mujer, mamá y abuela expresar el impacto que sintió su corazón por la paz y el amor de Dios que recibió en la Iglesia, confesando: “voy a volver, voy a volver… este lugar me llena el alma”.

También, compartimos el testimonio emocionado de un hermano en Cristo que desde pequeño sufrió por el secuestro y homicidio de su padre y su dolor de años de soledad por haber sido abandonado por su Iglesia que le dio la espalda; el juicio a los asesinos de su padre, la paz de la justicia y la seguridad generada por la comprensión, amor, protección y el cuidado que hoy siente en el CCNV.

Habló del perdón, la transformación, de un nuevo tiempo y finalizó con un acto profético, simbólico, entregandon la ropa que usó en los tiempos del reclamo de justicia al CCNV, dando clara muestra de una vuelta de página, un nuevo tiempo.


Ese miércoles no fue un culto, sino una reunión específica con un tema específico: LA MEMORIA.

LA MEMORIA es indispensable para que, por medio de la JUSTICIA, se sanen las heridas del pasado.


A pesar de no haber sido un culto se sentía la presencia de Dios; sinceramente, “flotábamos” en el ESPÍRITU SANTO. Quizá, por estar haciendo lo que debemos hacer como Iglesia, pues si ella no camina entre y junto a la gente, con sus problemas, con la verdad cruel de la realidad y aporta la Unción del Señor para sanar y cambiar la historia, entonces, perdió su rumbo.


De Palabra, sanidades, milagros, voz profética, cuidado pastoral y labor evangelística el CCNV es ejemplo. Ese mismo día, para quienes no deseaban participar de esa reunión sobre LA MEMORIA, existían muchas actividades en el CCNV que paralela y simultáneamente se desarrollaban: cientos de GOs, cultos en Templos y el evangelismo previo a la Campaña de Milagros que estábamos realizando en Avellaneda, son algunos ejemplos.


Leer San Lucas 13 nos orienta y dimensiona en la labor de la Iglesia en los temas que sufre y padece una sociedad y debemos meditar en ello profundamente.

Observar al Señor Jesús cuando le habla a Herodes… y a Jerusalén…

Si al recibir una voz de alerta, esta molesta al punto de producir cansancio, es hora de examinar el corazón, algo puede estar dañándonos y debe ser tratado por Dios.


Israel rechazó a Moisés yéndose tras el becerro de oro… mensajes de éxito fácil y obtención veloz de nuestros deseos, que perduran hasta hoy.

En Lucas 13, Jesús habla de los profetas y del trato que el pueblo les daba por hablar lo que a ellos no les gustaba oír.

Los judíos, cuando se cansaban, mataban a los profetas para no escucharlos más (13.34-35).


Meditar es contemplar la Palabra y dejar que ella, como semilla, se abra y entregue toda la riqueza que hay dentro y se transforme en planta, en árbol que a su vez se llena de frutos, es decir, una riqueza inagotable.

Lo hago personalmente todos los días, es tan bueno…

Hagámoslo ya, ahora, con este capítulo:


Comienza hablando de asesinatos de Galileos y de cómo Pilato no los respetó y usó su sangre para mezclarla con sacrificios.

Meditá… Quienes cansados de violencia ejercieron una violencia contraria ¿fueron más pecadores que los primeros violentos o más pecadores que los que miraron para otro lado y no hicieron nada pensando que así estaban limpios? (13.1-5).


Meditá… ¿no es esto cavar alrededor de la higuera -la Argentina, su historia- para que sane y de fruto como dijo el Señor de aquella higuera? (13.6-9).


Meditá… ¿Dios ama la hipocresía religiosa o el ministerio de Jesús y nuestro por ser su cuerpo es ministrar en todo momento al que sufre, llevando sanidad, milagros y poder de Dios a toda criatura? (13.10-17).


Meditá… ¿Somos como la semilla de mostaza, la más pequeña de la creación –como la cabeza de un alfiler- o como la levadura que hace crecer la masa? ¿Estamos desarrollándonos, creciendo, predicando, apacentando, pastoreando, orando por enfermos y oprimidos? (10.18-21).


Meditá… ¿Estamos predicando y esforzándonos como lo hacía Jesús, de tal manera que nuestra identificación con él sea absoluta o somos de aquellos que solo por aparentar creen ser salvos? ¿Nos estamos jugando por entero, rendidos y consagrados para Jesús cumpliendo la misión con la gente? (13.22-30).


Meditá… ¿Por qué Jesús le dijo al rey “zorra”? ¿Qué forma de tratar a un político es esa? ¿Qué era lo que hacía Herodes que enojó tanto al Señor?

¿Tenemos la conciencia de misión que Jesús tenía? ¿Sabemos que hoy, mañana y pasado mañana tenemos una labor que cumplir, una batalla que pelear? ¿Ministramos sanidad, liberación y milagros? ¿Apacentamos y pastoreamos hasta terminar la obra encomendada? ¿Vamos a Jerusalén aún cuando sepamos que nuestro destino es la cruz? (13.31-33).


Meditá… ¿Por qué matan a los profetas y a los enviados del Señor? ¿Por qué no quieren oír la Palabra de Jesús y dejarse juntar como la gallina junta a sus polluelos debajo de sus alas? ¿Ignorar, cansarse, es lo mismo? ¿Se puede matar con la indiferencia, con una mirada o la palabra? ¿Cuál es nuestra actitud ante la Palabra, la que nos gusta y aquella que no nos agrada? (13.34).


Finalmente, meditá… En las consecuencias de Jerusalén: Queda desierta, abandonada, sin manifestación divina hasta que Él regrese por segunda vez.

Esta es la condición de muchos que fueron o son parte de la Iglesia, pero hicieron caso omiso a Jesús y a la voz del Espíritu Santo.

Muchos son los desgraciados y dolorosos ejemplos en nuestra ciudad, en nuestro país y en el mundo entero.


San Lucas 13

13:1 En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos.

13:2 Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos?

13:3 Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.

13:4 O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén?

13:5 Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.

13:6 Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló.

13:7 Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra?

13:8 El entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone.

13:9 Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después.

13:10 Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo;

13:11 y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar.

13:12 Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad.

13:13 Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios.

13:14 Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en éstos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo.

13:15 Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber?

13:16 Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?

13:17 Al decir él estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; pero todo el pueblo se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por él.

13:18 Y dijo: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé?

13:19 Es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su huerto; y creció, y se hizo árbol grande, y las aves del cielo anidaron en sus ramas.

13:20 Y volvió a decir: ¿A qué compararé el reino de Dios?

13:21 Es semejante a la levadura, que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo hubo fermentado.

13:22 Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, y encaminándose a Jerusalén.

13:23 Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo:

13:24 Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.

13:25 Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois.

13:26 Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste.

13:27 Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad.

13:28 Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos.

13:29 Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.

13:30 Y he aquí hay postreros que serán primeros, y primeros que serán postreros.

13:31 Aquel mismo día llegaron unos fariseos, diciéndole: Sal, y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar.

13:32 Y les dijo: Id, y decid a aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y hago curaciones hoy y mañana, y al tercer día termino mi obra.

13:33 Sin embargo, es necesario que hoy y mañana y pasado mañana siga mi camino; porque no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén.

13:34 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste!

13:35 He aquí, vuestra casa os es dejada desierta; y os digo que no me veréis, hasta que llegue el tiempo en que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor.


Comentarios

comentarios

1 Comentario

  1. Yngrid
    1 mayo, 2011

    Excelente predicación. El corazón de Jesús mismo. Lamentablemente es la exepción a la regla encontrar cosas como esta.