por Guillermo Prein

Los refugiados y nosotros… relaciones que condicionan el futuro.

Solo han transcurrido pocos días desde la muerte de Aylan Kurdi en las playas de Turquía.
La fotografía del cuerpo yerto de un niño de tres años, que huía con su familia del horror de la violencia en el norte de Siria, conmovió a la humanidad.

El tiempo, potenciado por el aluvión de noticias que nos aturde minuto a minuto, anestesia la consciencia, provocando la merma del emocionalismo; momento ideal para observar los acontecimientos y reflexionar sobre nuestra relación con la realidad.

La presencia rusa en Siria pone en alerta a los EEUU (1), dejando en claro que camuflado bajo la violencia del conflicto con el Estado Islámico, otro es el tema que se dirime.

Multitudes de refugiados se hacen a la mar, optando entre el riesgo y la violencia de las armas de uno y otro bando. Las bombas y las balas no discriminan. Ellos saben que no serán atendidos en ninguna embajada; su presencia en los medios de comunicación no les otorga la entrada a ningún refugio.
Quienes vencieron al peligro marino deambulan en caravanas por las carreteras europeas, buscando un hogar lejos de la muerte.

Europa, que lucha contra la crisis económica ya en su séptimo aniversario, una vez más, contempla cómo tras las jugadas que ella no decide, su reina germana es jaqueada (2). Pueblos sensibles y gobiernos crispados dirimen qué hacer con las hordas que buscan refugio en sus playas. Su situación empeora al tener que hacerse cargo de las costas de una guerra indeseada y arteramente programada.

En Japón, diputados a golpes de puños y manifestaciones en las calles no pueden evitar el cambio de la política de defensa, que autoriza a sus ejércitos a pelear en el extranjero (3), decisión impensada tras las sanciones impuestas tras su capitulación en 1945.

Entretanto, con su ejército de 2,3 millones, China hace silencio sobre las actuales guerras y sus refugiados. Prefiere mostrar su poderío militar, y que ella también fue vencedora en la Segunda Guerra Mundial. La nunca convocada a la mesa de los triunfadores viene con fuerza revalidando sus honores en búsqueda de su lugar y los privilegios que esto le confiere.

El mundo se ha convertido en un lugar peligroso, los constructores de fronteras dividen a la humanidad. Las noticias –en su mayoría tendenciosas y parciales– buscan oídos y ojos desapercibidos para capturar voluntades y aumentar así el poder de negociación de aquellos a quienes sirven.

En medio de tanto horror, nosotros, tan sureños, tan lejanos… debemos meditar sobre nuestra postura, recordando que extranjeros son tanto los refugiados que cargan con su dolor, como los ciudadanos de nuestra Sudamérica que enriquecen nuestra patria. El trato o destrato que ofrecemos a quienes buscan cobijo en nuestra tierra condiciona nuestro futuro, ya que la Palabra que marca nuestra historia desde el 23 de diciembre de 2002 bien lo aclara:

Reúne al consejo y toma una decisión.
Extiende tu sombra y convierte en noche el mediodía;
esconde a los desterrados, no entregues a los que huyen.
Permite que mis desterrados vivan en Moab; sé para ellos un refugio ante la destrucción. Porque la opresión llegará a su fin, y el que ahora ultraja desaparecerá de la tierra.
El trono se afirmará en la misericordia, y sobre él reinará con
la verdad, en la casa de David, el juez que busque hacer justicia y dar prioridad al derecho.
Isaías 16.3-5 (RVC)

Toda vez que se menta la palabra sodomía, se hace referencia a crímenes y abusos de origen sexual. Sin embargo, cuando leemos detenidamente la Biblia, apreciamos que el juicio sobre la ciudad de Sodoma se estableció cuando sus habitantes quisieron atacar a los foráneos.

Desde la ley, la Biblia habla de la relación que debemos tener con los extranjeros:

Y no angustiarás al extranjero; porque vosotros sabéis cómo es el alma del extranjero,
ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.
Éxodo 23.9 (RV1960)

No opriman a los extranjeros que habiten entre ustedes.
Trátenlos como si fueran sus compatriotas, y ámenlos como a ustedes mismos,
porque también ustedes fueron extranjeros en Egipto. Yo soy el Señor su Dios.
Levítico 19.33-34 (RVC)

Así que ustedes deben amar a los extranjeros, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto.
Deuteronomio 10.19 (RVC)

JESÚS, a quien seguimos y de quien somos, nos dejó claro que su Reino no es de este mundo (4), habiendo sido extranjero y exiliado desde niño (5).

Nosotros, ciudadanos de ese Reino con pasaporte celestial (6), también somos extranjeros aquí en la tierra. Debemos desarrollar empatía con todos los que sufren.

Corren tiempos peligrosos en los cuales “lobos muy extraños conducen el rebaño”.
Debemos ser cautos y no prestar nuestro apoyo a los crueles que tienen apariencia de piedad, pero con sus actos la niegan (7). Es hora de evitarlos y vencerlos:

Hijitos, ustedes son de Dios, y han vencido a esos falsos profetas,
porque mayor es el que está en ustedes que el que está en el mundo.
Ellos son del mundo. Por eso hablan del mundo, y el mundo los oye.
Nosotros somos de Dios. El que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye.
Por esto sabemos cuál es el espíritu de la verdad, y cuál es el espíritu del error.
1ª Juan 4.4-6 (RVC)

Consolar a los que sufren, abrigar a los desolados, alimentar a los hambrientos, saciar a los sedientos, cuidar a los enfermos y llevarles salvación es nuestra misión (8).

PS: Queda pendiente la relación y actitud que nosotros, los hijos de los “europeos”, tenemos con los pueblos originarios, pobladores y dueños de esta tierra llamada América.

 

  1. ¿PORQUÉ RUSIA SE ESTÁ IMPLICANDO MÁS EN LA GUERRA EN SIRIA?
    http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/09/150915_siria_rusia_apoyo_militar_analisis_aw?ocid=socialflow_twitter

  2. EL ALUVIÓN DE REFUGIADOS DERIBA EN UNA CRISIS POLÍTICA PARA MERKEL
    http://internacional.elpais.com/internacional/2015/09/17/actualidad/1442512745_039335.html

  3. EL PARLAMENTO JAPONÉS APRUEBA QUE SU EJÉRCITO PUEDA COMBATIR EN EL EXTERIOR
    http://internacional.elpais.com/internacional/2015/09/18/actualidad/1442594602_995579.html

  4. Juan 18.36 (RVC)
    Respondió Jesús: «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mis servidores lucharían para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi reino no es de aquí.»

  5. Mateo 2-13-21 (RVC)
    Después de que los sabios partieron, un ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te diga, porque Herodes buscará al niño para matarlo.»
    Cuando él despertó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto, y se quedó allá hasta la muerte de Herodes. Esto sucedió para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi Hijo.»
    Cuando Herodes vio que los sabios lo habían engañado, se enojó mucho y, calculando el tiempo indicado por los sabios, mandó matar a todos los niños menores de dos años que vivían en Belén y en sus alrededores.
    Se cumplió así lo dicho por el profeta Jeremías: «Se oye una voz en Ramá;
    gran llanto y gemido: es Raquel, que llora a sus hijos, y no quiere ser consolada, porque ya no existen.»
    Después de que murió Herodes, un ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto, y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, y regresa a Israel, porque los que querían matar al niño han muerto ya.»
    Entonces José se levantó y llevó al niño y a su madre de regreso a Israel.

  6. Filipenses 3.20 (RVC)
    Pero nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

  7. 2ª Timoteo 3.1-5 (RVC)
    También debes saber que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos, y que habrá hombres amantes de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,
    sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, envanecidos, que amarán los deleites más que a Dios, que parecerán muy piadosos, pero negarán la eficacia de la piedad; evítalos.

  8. Mateo 25.31-46 (RVC)
    Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, se sentará en su trono de gloria, y todas las naciones serán reunidas ante él. Entonces él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda,
    y entonces el Rey dirá a los de su derecha: “Vengan, benditos de mi Padre, y hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo.
    Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me recibieron; estuve desnudo, y me cubrieron; estuve enfermo, y me visitaron; estuve en la cárcel, y vinieron a visitarme.”
    Entonces los justos le preguntarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, y te dimos de comer; o con sed, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recibimos; o desnudo, y te cubrimos? ¿Cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y te visitamos?”
    Y el Rey les responderá: “De cierto les digo que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos más pequeños, por mí lo hicieron.”
    Entonces dirá también a los de la izquierda: “¡Apártense de mí, malditos! ¡Vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles! Porque tuve hambre, y no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; fui forastero, y no me recibieron; estuve desnudo, y no me cubrieron; estuve enfermo, y en la cárcel, y no me visitaron.”
    Ellos, a su vez, le preguntarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, o con sed, o forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?”
    Y él les responderá: “De cierto les digo que todo lo que no hicieron por uno de estos más pequeños, tampoco por mí lo hicieron.”
    Entonces éstos irán al castigo eterno, y los justos irán a la vida eterna.