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MEDITAR PARA CRECER | MARTIN LUTHER KING Jr.

By 17 abril, 2016 No Comments

Descubrir el pensamiento de un pastor comprometido con su pueblo.
Mirar nuestra alma iluminada por sus palabras y acciones, nos ayudarán a crecer.

La historia de Martin Luther King Jr. es muy conocida.
Bueno es meditar sobre frases extraídas de sus más de dos mil quinientos sermones.
Abordaremos tres temas y su oración. Ellos nos permitirán conocer en verdad la magnitud de este hombre que sirvió a Dios sirviendo a su pueblo. También, inexorablemente, sus palabras nos provocarán para mirarnos por dentro y ver si estamos en la ruta correcta para alcanzar la dimensión de fe y amor que nos señala el Evangelio.

Desde mis primeros años en el ministerio cristiano, fui confrontado por una realidad reflejada en las páginas de la Biblia, especialmente, en la vida de nuestro Señor JESÚS: comunicar la bondad de Dios expresada por sus bendiciones y beneficios produce aplausos y elogios. En cambio, exhortar denunciando las maldades que generan desigualdad e injusticia genera muchos dolores de cabeza, insultos y difamación.
Atentar contra el status quo generado por quienes dominan, el cual es extrañamente aceptado y defendido por quienes padecen sus consecuencias, es digno de excomunión.
Así fue con JESÚS, al igual que con su discípulo Martin Luther, como con todo aquel que quiera ser un verdadero hijos de Dios que viva y enseñe las verdades del Sermón del Monte.

Por esta causa, para animar a quienes están dispuestos a tomar su cruz y seguir al Maestro, es bueno mirarnos por dentro a la luz de los pensamientos de alguien que “subió a lo alto de la montaña…”. (1)

Este es el compromiso del mensaje y ministerio profético que ejerce el rol pastoral: recordar a la sal que debe salar y a la luz el iluminar.

Decimos más con lo que hacemos que con lo que hablamos pero, sin duda alguna, la voz debe ser alzada como clamor en medio del desierto. (2)

Analicemos los dichos de Martin Luther King Jr., su visión pragmática del Evangelio, en forma retrospectiva, confrontando nuestra vida con ellos.

 

COMPROMISO

La medida última de un hombre no es donde se sitúa en momentos de solaz y conveniencia; pero sí donde se sitúa en momentos de reto y controversia.”

“Nuestra generación no se habrá lamentado tanto de los crímenes de los perversos, como del estremecedor silencio de los bondadosos.”

“Al final, no nos acordaremos tanto de las palabras de nuestros enemigos, sino de los silencios de nuestros amigos.”

“La sumisión y tolerancia no es el camino moral, pero sí con frecuencia el más cómodo.”

“Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano.”

Los conflictos propios deben ser enfrentados con valentía, pero la verdadera dimensión de nuestro compromiso cristiano se deja ver cuando nuestra empatía nos lleva a asumir la solidaridad responsable para con los problemas ajenos.

Aceptar la dominación, condenándonos al estadio de mera supervivencia, es renunciar al camino de la FE que JESÚS nos abrió por medio de su muerte y resurrección.

Poner los pies en el barro a sabiendas de las críticas y los perjuicios que esa actitud provocará nos identifica con nuestro Señor.

El silencio siempre es cómplice y sitúa al “prudente” junto al bando opresor.

Si aporto mi grano de arena, sembrando esperanza y luchando por la realización de todos los sueños, colectivos, ajenos y propios, estaré cumpliendo el segundo mandamiento, motor de la santidad que siempre es social: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

 

LIBERTAD

“Nadie se nos montará encima si no doblamos la espalda.”

“Sostengo que quien infringe una ley porque su conciencia la considera injusta, y acepta voluntariamente una pena de prisión, a fin de que se levante la conciencia social contra esa injusticia, hace gala, en realidad, de un respeto superior por el derecho.”

Aceptar los paradigmas de sometimiento, que califican y posicionan al pueblo en una escala social injusta, es la rendición absoluta ante la esclavitud. Oponerse a la liberación propia y ajena es el síntoma más certero de la colonización del alma. La teología del orden que pregona la sumisión y condena la liberación por medio de la equidad que genera igualdad es un arma carnal usada por quienes pervierten el Evangelio.

Generar igualdad por medio de la equidad ayudando al débil es la llave del Evangelio. (3)

Romper con los conceptos legalistas que presuponen que las “autoridades” poseen el aval divino en todo lo que hacen es clave para entender las actitudes de JESÚS ante Pilato y Herodes, como así, las de los apóstoles en el primer siglo, razón por la cual la Iglesia nació clandestina.

La resistencia debe ser siempre pacífica, estando dispuestos a sufrir penalidades, que a la postre, demuestren la contundencia de la bondad de la libertad y condenen la maldad de la impiedad. (4)

La paz y el amor que generan libertad son bases de la revolución de JESÚS.

 

ORACIÓN

“Yo, como ministro del Señor me tomo la oración demasiado en serio para utilizarla como excusa con la cual rehuir el trabajo y la responsabilidad.”

“Guárdarme de la violencia, ya se exprese mediante la lengua, el puño o el corazón.”

La oración nos llena de poder, es decir: capacidad para hacer.

Todos los dones, ministerios y actividades nos comprometen con los otros… con el pueblo que conformamos y al cual nos debemos. (5)

La oración siempre debe examinar nuestra alma en la búsqueda de la santidad.

Antes de orar por los pecados ajenos, debemos clamar por nuestras actitudes para ser guardados de toda violencia que podamos cometer, aún la más íntima e ignota, aquella que se oculta en lo profundo del corazón.

Se trata de ser libres de las vigas en nuestros ojos, para entonces, ayudar a los demás con sus problemas.

Vivir con JESÚS es disfrutar de su amor y bondad.

El Evangelio es un camino recto, plano, llano y veloz, tal como lo predicara Juan. Tras anunciar ese mensaje que le fuera encomendado, llegó Aquel que hizo bienes a todos (6).

Si hoy cumplimos nuestra comisión, así como lo hizo el Bautista, veremos la manifestación gloriosa de JESÚS en las veredas de cada uno de nuestros barrios. (7)

Vengan a mí todos ustedes, los agotados de tanto trabajar,
que yo los haré descansar. Lleven mi yugo sobre ustedes,
y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón,
y hallarán descanso para su alma,
porque mi yugo es fácil, y mi carga es liviana.
Mateo 11.28-30 (RVC)

 

NOTAS:

(1) Mateo 10.38-39 (RVC)
El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.
El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.

(2) Isaías 40.3-5 (RVC)
Una voz clama en el desierto: “Preparen el camino del Señor; enderecen en el páramo una calzada a nuestro Dios. Que todo valle sea enaltecido; que se hunda todo monte y collado; que se enderece lo torcido y que lo áspero se allane.
Se manifestará la gloria del Señor, y la humanidad entera la verá.” La boca del Señor ha hablado.

Lucas 3.3-18 (RVC)
Juan fue entonces por toda la región cercana al Jordán, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para el perdón de pecados, tal y como está escrito en el libro del profeta Isaías: “Una voz clama en el desierto: Preparen el camino del Señor y enderecen sus sendas. Todo valle será rellenado, y todo monte y colina será nivelado. Los caminos torcidos serán enderezados, las sendas dispares serán allanadas, y todos verán la salvación de Dios.”
A las multitudes que acudían para ser bautizadas, Juan les decía: «¡Generación de víboras! ¿Quién les enseñó a huir de la ira venidera? Produzcan frutos dignos de arrepentimiento, y no comiencen a decirse: ‘Tenemos a Abrahán por padre’, porque yo les digo que aun de estas piedras Dios puede levantar hijos a Abrahán.
El hacha ya está lista para derribar de raíz a los árboles; por tanto, todo árbol que no dé buen fruto será cortado y echado en el fuego.”
La gente le preguntaba: “Entonces, ¿qué debemos hacer?”
Y Juan les respondía: “El que tenga dos túnicas, comparta una con el que no tiene ninguna, y el que tenga comida, haga lo mismo.”
También unos cobradores de impuestos llegaron para ser bautizados, y le preguntaron: “Maestro, ¿qué debemos hacer nosotros?”
Él les dijo: “No cobren más de lo que deban cobrar.”
Unos soldados también le preguntaron: “Y nosotros, ¿qué debemos hacer?” Y Juan les respondió: “No extorsionen ni calumnien a nadie, y confórmense con su salario.”
Como el pueblo estaba expectante y todos se preguntaban si acaso Juan sería el Cristo,
16Juan les dijo a todos: “A decir verdad, yo los bautizo en agua, pero después de mí viene uno que es más poderoso que yo, y de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado. Él los bautizará en Espíritu Santo y fuego.
Ya tiene el bieldo en la mano, de modo que limpiará su era; recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en un fuego que nunca se apagará.”
Con exhortaciones como éstas, y con muchas otras, anunciaba al pueblo estas buenas noticias.

(3) 2ª Corintios 9.8-11 (RVC)

Y Dios es poderoso como para que abunde en ustedes toda gracia, para que siempre y en toda circunstancia tengan todo lo necesario, y abunde en ustedes toda buena obra; como está escrito: “Repartió, dio a los pobres, y su justicia permanece para siempre.”
Y aquel que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá los recursos de ustedes y los multiplicará, aumentándoles así sus frutos de justicia, para que sean ustedes enriquecidos en todo, para toda generosidad, que por medio de nosotros produce acción de gracias a Dios.

(4) 2ª Timoteo 2.7-13 (RVC)
Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo.
Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, que resucitó de los muertos conforme a mi evangelio, en el cual sufro penalidades, y hasta encarcelamientos, como si fuera yo un malhechor; pero la palabra de Dios no está presa.
Por eso todo lo soporto por causa de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna.
Esta palabra es fiel: Si morimos con él, también viviremos con él; si sufrimos, también reinaremos con él; si lo negamos, también él nos negará.
Si somos infieles, él permanece fiel; él no puede negarse a sí mismo.

(5) 1ª Corintios 12.4-11 (RVC)
Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.
Hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.
Hay diversidad de actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo.
Pero la manifestación del Espíritu le es dada a cada uno para provecho.
A uno el Espíritu le da palabra de sabiduría; a otro, el mismo Espíritu le da palabra de ciencia; a otro, el mismo Espíritu le da fe; y a otro, dones de sanidades; a otro más, el don de hacer milagros; a otro, el don de profecía; a otro, el don de discernir los espíritus; a otro, el don de diversos géneros de lenguas; y a otro, el don de interpretar lenguas; pero todo esto lo hace uno y el mismo Espíritu, que reparte a cada uno en particular, según su voluntad.

(6) Hechos 10.37-40 (RVC)
Ustedes bien saben que, después del bautismo que predicó Juan, este mensaje se divulgó por toda Judea, a partir de Galilea.
Ese mensaje dice que Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder, y que él anduvo haciendo el bien y sanando a todos los que estaban oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
Nosotros somos testigos de todo lo que Jesús hizo en Judea y en Jerusalén. Pero lo mataron, colgándolo de un madero.
Sin embargo, Dios lo resucitó al tercer día, y permitió que muchos lo vieran.

(7) Marcos 16.15-18 (RVC)
Y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado, se salvará; pero el que no crea, será condenado.
Y estas señales acompañarán a los que crean: En mi nombre expulsarán demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán en sus manos serpientes, y si beben algo venenoso, no les hará daño. Además, pondrán sus manos sobre los enfermos, y éstos sanarán.”

Mateo 28.18-20 (RVC)
Jesús se acercó y les dijo: «Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.
Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Enséñenles a cumplir todas las cosas que les he mandado. Y yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.» Amén.