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Este Pacto Patriótico fue presentado en el mes de setiembre de 2003 a muchos de los que hoy pugnan por alcanzar lugares ejecutivos y legislativos en la política argentina.
Desafortunadamente, ninguno lo firmó, siendo la expresión “ser siervos del pueblo” la más objetada. Nadie quería proclamarse “siervo”.
Demás está decir que, de haberse firmado con convencimiento, otra sería la situación actual de esos políticos en la consideración popular.
Sirva esta nueva publicación como un llamado a la reflexión y una convocatoria al cambio, que se exprese con su firma y divulgación.
Solo es necesario que quienes lo lean y acepten, lo suscriban.
Estamos junto con todo nuestro equipo para servirles.


Guillermo Prein.




Pacto Patriótico Fundacional de la Política para la Segunda República Argentina


Argentina, una nación pujante que se desarrolló desde su nacimiento hasta principios del Siglo XX de tal manera que produjo la admiración de las naciones del mundo, atrayendo hacia sus puertos a miles de inmigrantes quienes animados por las posibilidades y la seguridad de esta “Tierra de Esperanza”, llegaron para construir una sociedad justa e igualitaria, en la cual vieran crecer a sus hijos y a los hijos de estos en paz, armonía y con un desarrollo permanente y asegurado.

Todo ello al amparo de una Constitución sabia, amplia y generosa, de raíces reformistas, inspirada en los ideales divinos del profundo respeto a las libertades individuales y la igualdad entre los hombres.

Desde su promulgación en 1853, llevó al país, en cincuenta años, a un desarrollo poderoso y sostenido que lo ubicó entre las primeras naciones de la Tierra.

Tras ese crecimiento vertiginoso, mentes basadas en el romanismo que todo controla, decidieron poner fin a setenta y siete años de democracia, produciendo aquel fatídico 6 de setiembre de 1930, el golpe militar encabezado por el general José Félix Uriburu.

Desde aquellos días a la fecha, la Argentina ha naufragado en una constante crisis de identidad que nos ha dejado como resultado el horror de una estela de muerte, desolación y miseria que nadie hubiese imaginado a principios del siglo XX.

La crisis terminal de los años pasados, determina la muerte de una vieja Argentina enferma de corrupción, violencia y autoritarismo, para dar lugar al nacimiento de una nueva nación, la Segunda República, llamada a recuperar los valores de su verdadera identidad que, aunque adormecida, sigue viva, en estado latente en el interior de los corazones de quienes amamos y deseamos vivir con paz y felicidad bajo el pabellón celeste y blanco.

Hoy, a setenta y tres años de aquel cruel día, nosotros, nos unimos en un pacto fundacional para una nueva clase dirigente que recuperando los valores reformistas de la libertad, transformará mediante la ayuda de Dios esta Nación llevándola al futuro de gloria al que está destinada.

Fundamos la nueva identidad de la nacionalidad argentina.

Para ello, enmarcamos este pacto comprometiéndonos a crecer siendo transformados permanentemente hasta alcanzar los ideales de respecto, amor y libertad sabiamente expresados en el mandamiento divino en que resume toda la ley de Dios: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

Construiremos y batallaremos incansablemente, codo a codo, hombro a hombro y sin desmayar, seremos guardas de nuestros hermanos, produciendo una transformación que dejará en manos de nuestros hijos y las futuras generaciones, una Argentina pluralista, basada en el respeto y el amor, que con la fuerza de las ideas y el trabajo, logre sus objetivos y alcance toda meta, por excelsa que esta sea, bajo la ayuda de la poderosa mano de nuestro buen Dios, a quien nos comprometemos a servir, sirviendo a nuestros hermanos argentinos y a todo aquel quien desee habitar nuestro suelo.


Estos serán nuestros principios:


1. Soberanía de Dios

Reconocemos a Dios como verdadera Fuente de toda Razón y Justicia.

Nos someteremos a sus ideas, conceptos y principios, para que nuestros

razonamientos no sean inspirados en los egoísmos fraticidas del pasado sino

en la magnanimidad de Su amor y voluntad.

Buscaremos de Él, la revelación y dirección que guíe nuestros pasos.

Instauraremos una Justicia basada en Sus preceptos que derroten a la

legalidad impune que gobernó nuestra tierra, con leyes injustas que

oprimieron a los hijos de la Patria.

Nos consagramos a servirle con pasión, a través del servicio a nuestro pueblo.


2. Hermandad

Declaramos el fin de principios que dominaron el pensamiento argentino en

las últimas décadas, tales como el “no te metás” y la “alta crítica”, basados en

la indiferencia del desamor y la crueldad de los intereses mezquinos que

intentan por todos los medios destrozar al oponente aprovechándose de su

debilidad.

Denunciaremos la corrupción, con el fin de depurar nuestra sociedad de ese

cruel flagelo, madre de todos nuestros fracasos, haciéndolo de tal modo que

podamos enriquecer a nuestros adversarios y no buscar réditos infames que

solo generarán mayor destrucción.

Desechamos para siempre de nuestra conducta la agresión y el agravio.

Colaboraremos los unos con los otros, aun cuando nuestras ideas no

concuerden, ayudándonos mutuamente en un camino de superación.

Nos declaramos en amor, verdaderos y constantes “Guardas de nuestros

hermanos”, porque solo una unidad de argentinos solidarios y generosos,

pueden construir una Argentina grande y gloriosa.


3. Renunciamiento y consagración

Nos declaramos parte de un proceso, es decir, que deponemos nuestras

apetencias personales con el objetivo de ser constructores de un futuro de

desarrollo y virtud.

Renunciamos a perpetuarnos en cargos y lugares, obstaculizando el

crecimiento de quienes, como engranajes de esta gran maquinaria que es

nuestra Nación, deberán cumplir cada uno su parte de la historia.

Les allanaremos el camino, facilitando el traspaso de unos a los otros en esas

etapas que, cual postas, se sucederán ciclo a ciclo, comprometidos en

entregar el testimonio histórico de nuestra carrera en la forma correcta,

habiendo dejado todo de nuestra parte en el cumplimiento de la tarea que

nos fue por Dios y la Patria asignada.

Nos consagramos a Dios y a la Patria, renunciando a nuestros intereses

personales, en una entrega total para el engrandecimiento de nuestra

Argentina y de su pueblo.


4. Identidad de Unión y Progreso

Nos comprometemos a sentar nuevas bases en nuestra sociedad basados en

la unidad y el progreso.

Para ello, las ideas y los proyectos primarán por sobre los personalismos, no

dudando en sumarnos a las iniciativas de otros cuando estas sean positivas,

enriqueciéndolas inclusive con nuestra colaboración, dejando a un lado el

protagonismo y egoísmo personal.

Trabajaremos en unidad para el progreso nacional y regional.

Destruiremos todo corporativismo que lleva a la fragmentación y destrucción

de la sociedad, involucrando en este proceso a todos los argentinos y a los

hombres de buena voluntad que se unan a nuestra Patria, sin acepción de

personas y con un único objetivo: el bienestar y desarrollo de todo el pueblo.


5. Amor y pasión

Nuestro amor y pasión están en un todo entregados en las manos de nuestro

pueblo. Creemos que la mayor muestra de soberanía que posee nuestra

Nación es su gente. Trabajaremos no midiendo ningún esfuerzo,

comprometidos con cada uno de ellos, no sesgando hasta que el último

argentino salga de la pobreza, el hambre y marginación que hiere nuestra

tierra. Amamos a nuestra gente y nuestra entrega es hacia ellos.

Seremos siervos de todos los habitantes de este suelo, dando todo de

nuestras vidas por ellos, quienes son nuestra pasión y el objeto de nuestro

amor.

Liberaremos nuestro pueblo del dolor y de la muerte, no permitiendo que se

derrame una gota más de sangre argentina, sabiendo que Uno fue quien

derramó su sangre para salvarnos a todos y bajo su autoridad de amor nos

sometemos para ser redimidos de todos los males que nos destruyen.

Nuevos argentinos construyendo una Nueva Argentina, la soñada por Dios,

llena de paz, libertad y trabajo, salva bajo Su mano y preparada para albergar

a todos los hombres de buena voluntad que busquen refugio en ella.

¡Salva Argentina, tu Dios está contigo!

Convencidos de ser protagonistas de un momento histórico de nuestra Patria y el privilegio que esto implica, convocamos a toda la dirigencia del país en todas sus expresiones y al pueblo todo a unirse a este pacto de amor, fe y esperanza, por una Argentina grande y gloriosa, donde se desarrolle y viva un pueblo feliz, haciendo nuestra la declaración del Doctor Joaquín Víctor González:



“Ya veis que no soy un pesimista, ni un desencantado,

ni un vencido, ni un amargado por derrota ninguna.

A mí no me ha derrotado nadie; y aunque así hubiera sido,

la derrota solo hubiera conseguido hacerme más fuerte,

más optimista, más idealista;

porque los únicos derrotados en este mundo

son los que no creen en nada, los que no conciben un ideal,

los que no ven más camino que el de su casa o su negocio,

y se desesperan o reniegan de sí mismo, de su patria

y de su Dios, si lo tienen, cada vez que les sale mal

un calculo financiero o político de la matemática de su egoísmo.

¡Trabajo va a tener el enemigo

para desalojarme a mí del campo de batalla!

El territorio de mi estrategia es infinito,

y puedo fatigar, desconcertar,

desarmar y aniquilar al adversario,

obligándolo a recorrer distancias inmensurables,

a combatir sin comer, ni beber, no tomar aliento,

la vida entera, y cuando se acabe la tierra,

a cabalgar por los aires sobre corceles alados,

si quiere perseguirme por los campos

de la imaginación y del ensueño.

Y después, el enemigo no puede renovar su gente,

por la fuerza o por el interés,

que no resisten mucho tiempo;

y entonces, o se queda solo, o se pasa al amor,

y es mi conquista, y se rinde con armas y bagajes

a mi ejercito invisible e invencible.”



Joaquín Víctor González

Legislador y miembro de la Corte de Justicia Internacional

Fundador de la Universidad Nacional de la Plata

(del discurso de la Universidad y el alma Argentina)

Setiembre 18 de 1918

Ciudad de Buenos Aires, setiembre de 2003