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REALIDADES 1 | AJUSTATE QUE TE SUBO LOS IMPUESTOS

By 20 julio, 2012 No Comments

 

LAS REALIDADES POLÍTICAS Y ECONÓMICAS PARECEN ENTRECRUZARSE, PERO EL PUEBLO SIEMPRE SUFRE LOS EMBATES DE UN ESTADO BUROCRÁTICO QUE ANIDA EN SU SENO LA CORRUPCIÓN QUE TODOS NOS DICEN QUE ES IMPOSIBLE DE COMBATIR… ¿SERÁ CIERTO? ESPAÑA Y ARGENTINA, DOS EJEMPLOS.
Históricamente, elevar una voz profética trae consecuencias.
No en vano es el ministerio más riesgoso, el mismo Jesús decía: “Jerusalén tu que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados…”
Hace casi una década, Dios anunció la caída económica mundial; en algunos países, fuimos diáfanos en detalles del porvenir, sin embargo, no fue buena la acogida, pero el futuro llegó…
España es un ejemplo.
Muchos creyeron en los mensajes políticos y la realidad visible previa al tsunami financiero que se avecinaba… y aceptaron como un mandamiento el ser “la sexta economía del mundo” que solo se sustentaba en el consumo y la burbuja inmobiliaria.
El presidente Rajoy decía “no más IVA” (1), pero ayer firmó el mayor ajuste en lo que va de la democracia (2).
Recuerdo cuando comenté la barbaridad de la toma de créditos del FMI por parte de la Moncloa, que tras haberlos firmado, el presidente Rajoy se fue a ver la Eurocopa, -pues según él- ya había solucionado el problema.
Las críticas que llegaron por criticarlo y advertir a los españoles fueron automáticas…
La crisis continuó y hoy comienzan las autonomías a revelarse, como es el caso de Galicia, Extremadura y Castilla La Mancha.
El futuro se avizora complejo cuando uno ve la reacción de los políticos concientes y las compara con las de los inconcientes o mal intencionados (3).
Llanto de la Ministra italiana de Trabajo y Política Social, Elsa Fornero al anunciar el ajuste contrasta con los aplausos de los diputados del PP tras el discurso de Mariano Rajoy anunciando un ajuste peor que el italiano
El mensaje dado hace más de un lustro advertía sobre la gran tormenta que se veía muy lejos en el horizonte. Salir de créditos y evitar las deudas era el consejo y fundamentalmenteAHORRAR, evitar el CONSUMISMO.
Una vez desencadenada la crisis, la Iglesia fue instada a levantar una voz pastoral y profética para defender a los necesitados, como el caso de los somalíes a quienes los europeos les depredaban sus costas con redes de arrastre que ellos prohibían en el mar Mediterráneo, acusándolos de piratas cuando estos defendieron su único recurso de vida.
Asimismo, establecer la Ley de la Justicia que garantizaría el respaldo milagroso de Dios para librar a su pueblo de toda aflicción, tal como sucedió en los días del profeta Eliseo en la ciudad de Samaria (4). El poder político (el Rey) equivocó el diagnóstico y pensó en eliminar al profeta por la supuesta ausencia de Dios en la atrocidades producidas por los hombres, sin embargo, basado en la JUSTICIA y la LEALTAD a su ministerio, Eliseo fue la llave que abrió la puerta de salida a la crisis.
Argentina, en las últimas dos décadas, ha sido escenario del cumplimiento exacto de todo lo profetizado, no obstante, vivimos días peligrosos en los cuales es necesario levantar nuevamente la voz…
(continuará en Realidades 2)
(1) VIDEO DE RAJOY: NO MÁS IVA
http://www.escolar.net/MT/archives/2012/07/palabra-de-rajoy.html
(2) EL AJUSTE MÁS DURO DE LA DEMOCRACIAhttp://politica.elpais.com/politica/2012/07/11/actualidad/1341987548_244376.html
(3) LÁGRIMAS O APLAUSOS
http://www.elconfidencial.com/opinion/elconfidente/2012/07/12/de-las-lagrimas-de-la-ministra-italiana-a-los-aplausos-de-la-bancada-popular-9496/
(4) EL SITIO DE SAMARIA Y EL MILAGRO DE DIOS 2da Reyes 6.24-7.16
“Después de esto aconteció que Ben-adad rey de Siria reunió todo su ejército, y subió y sitió a Samaria. Y hubo gran hambre en Samaria, a consecuencia de aquel sitio; tanto que la cabeza de un asno se vendía por ochenta piezas de plata, y la cuarta parte de un cab de estiércol de palomas por cinco piezas de plata.  Y pasando el rey de Israel por el muro, una mujer le gritó, y dijo: Salva, rey señor mío.  Y él dijo: Si no te salva Jehová, ¿de dónde te puedo salvar yo? ¿Del granero, o del lagar? Y le dijo el rey: ¿Qué tienes? Ella respondió: Esta mujer me dijo: Da acá tu hijo, y comámoslo hoy, y mañana comeremos el mío. Cocimos, pues, a mi hijo, y lo comimos. El día siguiente yo le dije: Da acá tu hijo, y comámoslo. Mas ella ha escondido a su hijo.  Cuando el rey oyó las palabras de aquella mujer, rasgó sus vestidos, y pasó así por el muro; y el pueblo vio el cilicio que traía interiormente sobre su cuerpo.  Y él dijo: Así me haga Dios, y aun me añada, si la cabeza de Eliseo hijo de Safat queda sobre él hoy. Y Eliseo estaba sentado en su casa, y con él estaban sentados los ancianos; y el rey envió a él un hombre. Mas antes que el mensajero viniese a él, dijo él a los ancianos: ¿No habéis visto cómo este hijo de homicida envía a cortarme la cabeza? Mirad, pues, y cuando viniere el mensajero, cerrad la puerta, e impedidle la entrada. ¿No se oye tras él el ruido de los pasos de su amo? Aún estaba él hablando con ellos, y he aquí el mensajero que descendía a él; y dijo: Ciertamente este mal de Jehová viene. ¿Para qué he de esperar más a Jehová? 
Dijo entonces Eliseo: Oíd palabra de Jehová: Así dijo Jehová: Mañana a estas horas valdrá el seah de flor de harina un siclo, y dos seahs de cebada un siclo, a la puerta de Samaria. Y un príncipe sobre cuyo brazo el rey se apoyaba, respondió al varón de Dios, y dijo: Si Jehová hiciese ahora ventanas en el cielo, ¿sería esto así? Y él dijo: He aquí tú lo verás con tus ojos, mas no comerás de ello.  Había a la entrada de la puerta cuatro hombres leprosos, los cuales dijeron el uno al otro: ¿Para qué nos estamos aquí hasta que muramos?  Si tratáremos de entrar en la ciudad, por el hambre que hay en la ciudad moriremos en ella; y si nos quedamos aquí, también moriremos. Vamos, pues, ahora, y pasemos al campamento de los sirios; si ellos nos dieren la vida, viviremos; y si nos dieren la muerte, moriremos. Se levantaron, pues, al anochecer, para ir al campamento de los sirios; y llegando a la entrada del campamento de los sirios, no había allí nadie. Porque Jehová había hecho que en el campamento de los sirios se oyese estruendo de carros, ruido de caballos, y estrépito de gran ejército; y se dijeron unos a otros: He aquí, el rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los heteos y a los reyes de los egipcios, para que vengan contra nosotros. Y así se levantaron y huyeron al anochecer, abandonando sus tiendas, sus caballos, sus asnos, y el campamento como estaba; y habían huido para salvar sus vidas.  Cuando los leprosos llegaron a la entrada del campamento, entraron en una tienda y comieron y bebieron, y tomaron de allí plata y oro y vestidos, y fueron y lo escondieron; y vueltos, entraron en otra tienda, y de allí también tomaron, y fueron y lo escondieron. Luego se dijeron el uno al otro: No estamos haciendo bien. Hoy es día de buena nueva, y nosotros callamos; y si esperamos hasta el amanecer, nos alcanzará nuestra maldad. Vamos pues, ahora, entremos y demos la nueva en casa del rey.  Vinieron, pues, y gritaron a los guardas de la puerta de la ciudad, y les declararon, diciendo: Nosotros fuimos al campamento de los sirios, y he aquí que no había allí nadie, ni voz de hombre, sino caballos atados, asnos también atados, y el campamento intacto.  Los porteros gritaron, y lo anunciaron dentro, en el palacio del rey.  Y se levantó el rey de noche, y dijo a sus siervos: Yo os declararé lo que nos han hecho los sirios. Ellos saben que tenemos hambre, y han salido de las tiendas y se han escondido en el campo, diciendo: Cuando hayan salido de la ciudad, los tomaremos vivos, y entraremos en la ciudad. Entonces respondió uno de sus siervos y dijo: Tomen ahora cinco de los caballos que han quedado en la ciudad (porque los que quedan acá también perecerán como toda la multitud de Israel que ya ha perecido), y enviemos y veamos qué hay. Tomaron, pues, dos caballos de un carro, y envió el rey al campamento de los sirios, diciendo: Id y ved. Y ellos fueron, y los siguieron hasta el Jordán; y he aquí que todo el camino estaba lleno de vestidos y enseres que los sirios habían arrojado por la premura. Y volvieron los mensajeros y lo hicieron saber al rey.  Entonces el pueblo salió, y saqueó el campamento de los sirios. Y fue vendido un seah de flor de harina por un siclo, y dos seahs de cebada por un siclo, conforme a la palabra de Jehová.”